La polinización de las flores es vital para nuestra alimentación y para la biodiversidad. Las abejas, unas de las principales encargadas en la naturaleza de hacer este trabajo están desapareciendo. Sus asesinos son la agricultura industrial y el uso de plaguicidas tóxicos. Su existencia depende del cambio del modelo de la agricultura industrial por una agricultura ecológica.

Una de las tareas básica para Bosque de Matasnos es volver a la biodiversidad que tenía nuestro paraje, donde las abejas polinizaban una gran variedad de plantas y sus flores se veían beneficiadas por su labor, al igual que las rapaces gestionaban y controlaban las plagas insectívoras y de roedores y las ovejas ayudaban a mantener el Bosque limpio.

A día de hoy somos apicultores con el afán de recuperar las poblaciones perdidas de abejas, las que nos van a garantizar la recuperación de la erosión que sin ellas se ha producido en nuestra diversidad floral, sin ellas y en pocos años, nuestro Bosque será muy distinto al que fue.

Se ha calculado que el valor económico de la labor de polinización de las abejas podría estar en torno a los 265.000 millones de euros anuales en todo el mundo, 22.000 millones para Europa y más de 2.400 millones de euros para España, recientemente calculado por Greenpeace en su informe “Alimentos bajo amenaza” Así pues, incluso desde un punto de vista puramente económico, merece la pena proteger a las abejas.

Jaime Postigo, alma y creador de la Bodega Bosque de Matasnos muestra satisfecho la primera producción de miel en los panales del viñedo, es el otro premio a la protección de estos formidables insectos.

Una exquisita miel, muy suave, con notas de romero, curiosamente una flor que no abunda en exceso en este bosque pero que las abejas saben encontrar y son las que dan más personalidad a esta rica miel.

Dejamos así seguir trabajando a la naturaleza y ayudamos a evitar la extinción de las abejas, a continuar su existencia y restablecer el equilibrio del ciclo vital para alcanzar un viñedo 100% sostenible.

Un viñedo que nos regalará el mejor de los frutos que será seleccionado racimo a racimo para alcanzar un vino que deje impronta en nariz y boca, un vino sincero y comprometido con su entorno.